Jonatan Alonso

Padre, curioso sin remedio y más de 15 años entre negocio, equipos y tecnología.

Me da un poco de vergüenza tener una web en la que hablo de mí. En parte porque no soy nadie conocido, pero sobre todo porque no deja de ser un ejercicio de mirarme el ombligo en público. Aun así, siento que ninguna red social sirve para contar con calma quién soy, así que esta es la forma que he encontrado de hacerlo, lo más honesta que he sabido.

Mi hijo es el centro de mi universo. El escaso resto del tiempo libre que pueda rascar lo reparto entre mis pequeñas obsesiones, mantener la casa en un estado razonable y buscar excusas para juntarme con amigos, ya sea una barbacoa, un juego de mesa o un concierto.

Puedo llegar a dedicar mucho tiempo hasta que siento que entiendo cómo funciona algo, o hasta que no queda hilo del que tirar. Puede ser el proceso de facturación de una empresa, lo que dice la evidencia sobre un alimento, por qué alguien decide lo que decide o, últimamente, todo lo que tiene que ver con la IA. Lo que me satisface no es tanto resolver un problema como entenderlo: cuando lo entiendes bien, resolverlo acaba siendo un trámite, y cuando no tiene solución, al menos te deja más herramientas para lidiar con él.

Para mí es necesario entender qué flujos, qué resortes y qué transformaciones hay detrás de los ingresos del negocio. Sentarme al menos con quien quiere el cambio y con quien lo va a vivir en su día a día es un buen punto de partida. Casi nunca ven lo mismo, y no porque uno tenga razón y el otro no. Cada persona tiene su propia versión de la realidad y la solución tiene que funcionar para los dos.

La tecnología es el entorno en el que siempre me he sentido como en casa. Cambiar a las personas es muy difícil, pero cambiar lo que hacen mediante herramientas puede ser una buena forma de conseguir que pasen cosas distintas. Prefiero descubrir que una idea estaba equivocada y corregirla que dejarla sin llegar a ponerla a prueba.

Trabajo en proyectos de inteligencia artificial y automatización en empresas. Mi papel suele estar entre el negocio y la tecnología: entender qué necesita una empresa, decidir qué tiene sentido construir y llevarlo hasta que la gente lo usa en su día a día.

Unas veces eso pasa por la IA; otras, por automatizar procesos, integrar datos de distintos sistemas u ordenar cómo se trabaja con las herramientas que ya hay. Me gusta empezar por algo acotado que se pueda usar pronto y luego mejorarlo con el uso real.

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